| | Pedalear, un buen plan para conocer el entorno del Palacio de Samaniego

El que se queda quieto, es porque quiere. Palacio de Samaniego Hotel
& Restaurante propone a sus visitantes un interesante plan para una
escapada: conocer de forma activa el entorno de este palacete del siglo XVII
montado sobre una bicicleta. Una ruta perfecta para esta época del año, que
permite disfrutar de los colores que luce Rioja Alavesa en otoño.
Amplios campos de viñedos,
pueblos con encanto, construcciones medievales, dólmenes y yacimientos
arqueológicos, antiguas ermitas e iglesias… Son elementos que conforman la
oferta cultural de esta comarca en la que se encuentra enclavado Palacio de Samaniego Hotel &
Restaurante. Este hotel ofrece, reservando con antelación, un servicio de
alquiler de bicicletas con las que explorar uno de los destinos enoturísticos
más cautivadores de España, la Ruta del Vino de Rioja Alavesa. Desde 9 euros
por bicicleta solicitada, los viajeros podrán recorrer los parajes de esta zona colmada de atractivos y de aire puro.

Los propietarios de este encantador
establecimiento han diseñado un recorrido de 38 km para que los clientes más
aventureros entren en contacto con los rincones más representativos de Rioja
Alavesa. Samaniego es el punto
inicial de este trayecto, una villa donde las casas se acogen al amparo de la
iglesia de La Asunción, fortaleza desde sus orígenes, con portada de finales
del Barroco y retablo mayor Churrigueresco. Además, en esta zona se pueden observar
grandes contrastes de cereal, viñedo, matorral y encinares, entre los que se
alzan Bodegas Baigorri, de firma de arquitecto, y Bodegas Fernando Remírez de
Ganuza, importantes por su inversión en investigación y desarrollo.

La ruta continúa por las faldas de la sierra de Cantabria, un
tramo que se realiza entre viñedos y que permite maravillarse sobre la
bicicleta con las vistas de toda la comarca de Rioja Alavesa. Descendiendo
hacia el sur, el cicloturista se encontrará con las Bodegas Ysios, famosas
por su arquitectura vanguardista y que constituye el primer ejemplo de bodega
de autor en Rioja. Siguiendo en la misma dirección, el viajero topará con la Laguna Carralogroño, uno de los últimos
ejemplos de una serie de humedales que fueron desapareciendo al ser desecados
para su puesta en cultivo.

Tras
rodear semejante joya natural, fácilmente se llega a Laguardia, donde la cultura vitivinícola inunda cada metro
cuadrado. Las numerosas bodegas de esta villa medieval se combinan con el ambiente
añejo de lugares de gran interés histórico, como las cinco puertas de acceso de
la muralla, resultando la opción ideal para hacer parada y almorzar.

Saliendo
en dirección oeste, el pintoresco pueblo de Páganos se levanta sobre viñedos. Allí se encuentra la Bodega Torre
de Oña, del Grupo Rioja Alta, y el Restaurante de Héctor Oribe, donde se puede
degustar su famoso Rabo de vacuno
estofado al vino tinto con ajos. Más al oeste se ubica Leza, localidad en la que contemplar, entre otros atractivos,
varios edificios de estilo renacentista. Digna de visita es la iglesia
parroquial de San Martín, quien aparece representado en su portada isabelina.
Tras
hacer parada en este rincón de la comarca, el viajero recorrerá hacia el sur un
tramo de viñedos por vías parcelarias y carreteras locales con destino a Elciego, impresionante villa con
trazados urbanos casi intactos desde el siglo XVI y en la que se puede
contemplar la iglesia parroquial de S. Andrés de Elciego -de gran valor
patrimonial-, su Plaza Mayor, el edificio del Ayuntamiento o sus encantadoras
plazas. Un conjunto que contrasta con el impresionante y vanguardista Hotel
Marqués de Riscal.

Dirección al noroeste, el visitante
pedaleará de vuelta a Samaniego, no sin antes hacer una pequeña parada en Villabuena de Álava, plagada de casas
de estilo señorial y con la Iglesia de San Andrés, construida entre los siglos
XVI y XVIII, como uno de sus principales atractivos.
Después de una jornada tan activa, Palacio de Samaniego Hotel &
Restaurante estará esperando a los exploradores para que disfruten de su
confort. Este establecimiento dispone de sólo
doce habitaciones y su decoración, de estampados cálidos y mobiliario
tradicional, recrea una atmósfera de sencillez en la que no se descuida ni un
solo detalle. La gastronomía es su gran apuesta, como demuestra su exquisito
restaurante regentado por el chef donostiarra Jon Ugalde, en el que los platos
tradicionales armonizan a la perfección con sofisticadas propuestas de
vanguardia.
 |